26 jun 2007

Educación para la Ciudadanía

Monseñor Cañizares ha proclamado hoy que todo colegio que imparta Educación para la Ciudadanía "estará colaborando con el Mal". No esperábamos otro tipo de declaración. Para los obispos españoles el Mal está encarnado en la democracia y tiene en los derechos humanos o en la Justicia sus más abyectos colaboradores.

El que molaba, EL BUENO, era Franco, por ejemplo, por no olvidarnos de Pinochet, Videla, Stroessner y todos los asesinos de masas latinoamericanos cuyos regímenes la Iglesia Católica fomentó, cimentó y aún lamentó, luego, su desaparición, para terminar defendiendo a los dictadores en los pocos casos en los que hubieron de enfrentarse a la Justicia.

Monseñor Cañizares y toda la Conferencia Episcopal ven negativo que se enseñe a los niños en qué consiste la Constitución o que se les inculquen valores de respeto a los demás, previniendo racismo, homofobia, sexismo o xenofobia.

La asignatura que les gustaba a los obispos españoles era Formación del Espíritu Nacional, materia fascista contra la que nunca se escuchó crítica alguna.

Si estos distinguidos señores no van al Infierno es, simplemente, porque no existe.
En caso de sorpresa post morten muy inesperada, va a ser muy triste encontrárnoslos állí.

23 jun 2007

Apatrullando el Más Allá










Se nos ha ido el Fary, un artista tal vez menor, pero que a mí, en mi ignorancia, me ha hecho disfrutar bastante más que la Rocío Jurado, por ejemplo, cuya muerte, que no desaparición, aún sigue siendo noticia de primer orden y objeto de los más sentidos homenajes.


Lo he sentido por el Fari, que debe andar apatrullando el Más Allá. Desde luego, era un tipo simpático, bastante modesto y con pinta de noble, que comenzó llevando un taxi y terminó ganando fama tras años vendiendo cintas en las gasolineras de carretera.

En homenaje a ese gran artista (¡que tú zí que ere un artista!) vayan aquí estas fotos de otros grandes de la música de estación de servicio, rescatados tras ardua prospección en la red.

9 jun 2007

La mejor playa del mundo



Un periodista de The Guardian la calificó como la mejor playa del mundo. Le creemos. Ni en las Seychelles, ni en el Caribe, ni en el Pacífico, ni en la Polinesia encontró este tipo nada semejante.

El pasado martes, me cogí el barco a Cíes y tomé algunas fotografías. Hacía un día radiante. Y, además, las islas estaban desiertas.

Si Rodas no es el paraíso, lo parece.

8 jun 2007

Estos jóvenes...

Aunque no lo parezca, vivimos en una de las sociedades más “fachas” de la historia. Liberales en tantos aspectos, la generación de españoles que ahora disfruta de la madurez son en otros unos conservadores de tomo y lomo. Tal es el caso de la brecha generacional que se está construyendo en torno a la actual juventud. Todos los conservadores, y buena parte de la llamada progresía, cargan un día tras otro contra los chavales de hoy, atribuyéndoles todo tipo de defectos y lacras, rasgándose las vestiduras por toda suerte de presuntos pecados, entre los que se cuentan la indolencia, el analfabetismo, la irresponsabilidad y la drogadicción generalizada.
Tan “fachas” estamos, que la propia Academia de la Lengua se niega a añadir a esta entrada el significado de “carca” o el de “persona que defiende ideas ultraconservadoras”, cuando es palabra común y ampliamente extendida, y que en nada se parece a “fascista”. Sólo que los académicos sean, en general, una pandilla de “fachas”, sigue impidiendo que en el Diccionario aparezca este significado, por más que, en contraste, hayan incluido la palabra “gilipollas”.
Pero, en lugar de entrar en disquisiciones lingüísticas, quisiera entrar en materia, que no es otra que la imagen distorsionada que las generaciones mayores tienen de la juventud de este país.
Un amplio sector critica a los jóvenes por no abandonar el hogar. Los consideran, por ello, aprovechados e indolentes. No se molestan en hacer una breve comparación de sus sueldos y de su estabilidad laboral con los precios de la vivienda y del alquiler.
Además, parecen haber perdido la memoria, pues también ellos pertenecían a una generación que no sólo no se iba de casa a los 35, sino que no se iba nunca. Como aparece retratado en la serie “Cuéntame”, hasta ayer en España los hijos se llevaban a la mujer a vivir a casa de sus padres.
Otro tanto ocurre con quienes critican el “botellón”, lacra formidable que censura toda una generación que se embebe de vinos y solysombras a diario.
Está demostrado que el cerebro manipula los recuerdos a su gusto, y es obvio que muchos creen que jamás se agarraron una cogorza en su juventud, caracterizada siempre por un espíritu sano y responsable.
Por no mencionar que se acuse a los jóvenes de hoy de ignorantes, cuando estamos ante las generaciones mejor preparadas de la historia.
Para ilustrar sus reproches, algunos enteradillos critican que los jóvenes de hoy “machaquen el castellano” escribiendo mensajes con abreviaturas en sus teléfonos móviles. Que redacten “d” o “dsd” o “q” o “t”, para evitar dejarse en las teclas las huellas dactilares.
En su ignorancia, estos críticos no saben que ya los romanos utilizaban abreviaturas, presentes en todas sus inscripciones en piedra. El ara funeraria hallada en Vigo hace un año, en las excavaciones de Areal, es buen ejemplo de ello, pues su mensaje sincopado hubo de ser descifrado tres veces. Y, que se sepa, el latín ha sido la lengua más exitosa de la historia.
“Los jóvenes de hoy son unos tiranos; contradicen a sus padres, devoran su comida y le faltan al respeto a sus maestros”. Lo decía Sócrates en el siglo V antes de Cristo.
Así que hay cosas que no cambian: Siempre existirán los viejos cascarrabias.

7 jun 2007

La propiedad es un robo

Ya decía muy bien Proudhon que la propiedad es un robo.

A mí, a este idiota, le guía esta máxima. Es una de las que siempre tengo, tiene, presentes.

La propiedad es un robo. Pero, si no lo fuera, ¿a quién pertenecería la propiedad?

a vueltas con el orbe hemos dado con una situación en la que una pregunta tan estúpida tiene sentido.

La propiedad es un robo. Y, en tal caso, ¿a quién pertenece la propiedad?

Hablo del estupendo caso de la empresa norteamericana Odissey, que ha desembarcado en su país no sé cuántos miles de toneladas de monedas de oro y plata, rescatadas por sus barcos de antiguos galeones españoles, hundidos vaya usted a saber dónde o cómo.

España se ha apresurado a reclamar el botín. Al parecer, cierta interpretación de las leyes del mar reza que, si el pecio descubierto, y explorado, por Odissey es de un país, a éste pertenece la mayor parte del botín.

Otra legislación, y hay muchas, afirma que el tesoro es de quien lo descubre y que ése se lo queda.

El litigio está así. Los tesoros ¿Son de las empresas estadounidenses que los descubren? ¿Son del país que daba pabellón al barco hundido descubierto? ¿O son del país de las aguas donde fue encontrado?

A nadie se le ocurre preguntar si no son también de los indios peruanos, los que queden, esos que echaron los españoles para abrir las minas de Potosí, con cuya plata se hicieron los lingotes por los que ahora litigamos.

Salud.

1 jun 2007

Vigo, Gran Nación

Cantaba Julián Hernández un lema llamativo: “Vigo es una nación y el Celta, su selección”. La frase, acuñada en los ochenta, se popularizó en pintadas callejeras y cuajó en toda una generación. Y, a riesgo de que me llamen localista, yo me siento vigués por encima de ninguna otra filiación sobre la Tierra.

Sin embargo, pese a que, cada cierto tiempo, se llama a los vigueses a manifestarse con la excusa de los muchos agravios, yo no estoy dispuesto a desfilar tras ninguna pancarta. No es del estilo vigués salir a la calle agitando banderitas en plan “Teruel existe”. Aquí la protesta fluye por otros cauces, siendo el principal que, cada cuatro años, castigamos a nuestros políticos municipales, demostrada caterva de incompetentes que, desde que tengo memoria, han exhibido su inepcia al frente del gobierno de la plaza do Rei.

Aquí no tenemos que salir a proclamar que Vigo existe, porque esto no es Teruel, una privilegiada capital de provincia que goza, por tanto, de prebendas como poseer diputación provincial, subdelegación del Gobierno, sucursal del Banco de España, delegaciones de todas las consellerías y ministerios, oficina de Tráfico, Audiencia provincial y otras instituciones que proporcionan poder, y puestos de trabajo.

Teruel, como Soria, en efecto no existen. Y, si les retirasen todos los privilegios de que gozan por ser capital de provincia, se convertirían en los pueblos que, efectivamente, son.
Vigo, por desgracia, es una gran ciudad, pero no una capital de provincia. Y sería estúpido andar proclamando su existencia, cuando es obvio no sólo que estamos aquí sino que, si no existiésemos, Galicia pasaría a ser una de las regiones más subdesarrolladas de Europa. Esta ciudad representa el 40 por ciento del PIB gallego y realiza más de la mitad de las exportaciones.
En la Transilvania rumana, hay zonas cuyo PIB estaría muy por encima del de Galicia, si Vigo no existiese.

Así que la fórmula de protesta debe ser otra. No queremos medias tintas, mientras nos marginan, rateando las inversiones en auditorios, puerto, autopista, peajes, tribunales, aviones o trenes.

¿Por qué pedir una capital de provincia cuando podemos ser una Comunidad Autónoma? Aunque parezca absurdo, sólo Vigo y su área metropolitana tienen más habitantes que Cantabria o que Navarra, por ejemplo. Y somos económicamente más fuertes.

Pero podemos ir aún más lejos. Pidamos que Vigo sea, no ya la nación que es, sino un Estado independiente. Porque cualquier objeción al respecto no será sino una excusa. ¿Acaso no son estados el Vaticano, San Marino o Mónaco, con menos habitantes?

Tenemos bandera y un himno, aunque tan horrísono como el español. Y podríamos también acuñar nuestra propia moneda, para acabar con la estafa del euro. El Celta, como el Mónaco, se asociaría a una liga cercana, y jugaría la portuguesa.

Si nos llaman “localistas”, nos dirán “nacionalistas”, que es más fino, y podríamos reclamar la “deuda histórica”.

Algún día, desde el monte Galiñeiro, esculpidas en piedra, las efigies de Cachamuiña y de Carolo, padres fundadores, en nuestra propia versión del monte Rushmore, contemplarán bajo sus pies, próspera y feliz, a Vigo, nuestra gran nación.