4 oct 2007

La garrota teledirigida

Cuando el hombre de las cavernas quería hacer política entre sus vecinos, cogía un garrote y aplicaba su criterio por mayoría absoluta. En esto consistía, en la Prehistoria, el arte de gobernar.
Lo sorprendente es que hayamos cambiado tan poco. Si pudiésemos comparar hoy la imagen del troglodita del mamporro con la del Bush del Tomahawk, descubriríamos que lo único que ha evolucionado es el mamporro.

Uno y otro, coman en el Mac Donalds o en el Mac Mut, presentan un cerebro similar y, además, piensan lo mismo: La política debe imponerse a los vecinos a garrotazos.

Visto, pues, que mentalmente no hemos mejorado nada, hay que convenir que, en lo restante, hemos empeorado mucho. Con permiso de Darwin, habrán evolucionado otras especies pero, lo que es el ser humano, ha ido para atrás.

Si ponemos a Bush frente al cavernícola, las apuestas por el primerose pagarían doce a uno. Baste decir que el presidente de los Estados Unidos puede morirse tosiendo con una galletita, mientras nuestro antepasado peludo se comía las centollas con cáscara.

Visto el detalle, no sé quién nos mandó salir de la preshistoria. Esa época en la que los violentos se las tenían que ver cuerpo a cuerpo y con hacha de sílex. No, mandando a la tropa a que se mate por uno mismo.

Porque, no habiendo evolucionado en nada, lo único que hemos avanzado en estos siglos es que los peores de nosotros siempre se quedan en la retaguardia, atusándose el bigotillo.

Se han muerto en Irak los marines, las ratas del desierto, la guardia republicana, los niños y los ancianos. Pero Bush, Blair o Aznar se quedaron en su cueva.

Porque la guerra de hoy se hace a base de Tomahawks, que es como si en la Prehistoria el cavernícola le diera a un botón y saliese volando la garrota desde la caverna a arrear guantazos.

Pero, hoy en día, en los albores del siglo XXI, sigue muriéndose la gente personalmente. Y gobernando nuestro jefes con la garrota absoluta. Los únicos que quedan a salvo son los que arman el lío, lo cual viene ocurriendo desde que Paris raptó a Elena y armó la de Troya.

Es por ello que urge volver a la caverna. Nada sería más satisfactorio que ver a Bush pegándose personalmente con Kim Il Yong o con Ahmadineyad, armados todos sólo con estacas. El vencedor impondría sus tesis, en lugar de mandar a otros a que las defiendan por ellos en el campo de batalla, luchando por algo en lo que probablemente no creen.

En nuestra infinita bondad, a cambio de que fueran ellos, los que la arman, a matarse en persona, pagaríamos por la visión televisiva del combate. Y, con los beneficios publicitarios, estaríamos encantados de pagar después la reconstrucción de sus chichones en Corporación Dermoestética. Pa que no se quejen.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Me gusta como escribes. y cómo escribes. Te sigo. y tu no sabes porqué

Anónimo dijo...

que Vil eres Garrote mío!
jeje
saludos desde la redacción infernal

caldaria.

puedes manifestarte en:
www.fotolog.com/popipau

Anónimo dijo...

Pues va a ser que si , el poder se adquiría con el mamporro y el ser humano en vez de avanzar pretende seguir parar atrás fingiendo que todo esta bien en la sociedad y no hay po qué molestarse para que hombres y mujeres se dejen de dar mamporrazos y puedan vivir sin violencia entre ellos, de género dicen, increible que todavía hoy exista y haya gente que pretenda que todo el mundo vuelva a aser primitivo.