La verdad es que me he equivocado. Creí, temí, que Corina Porro alcancaría la mayoría absoluta. Y los resultados demuestran que este idiota, que suscribe, estaba tan lejos de la verdad como todas las encuestas.
Yo le daba catorce. Y el Faro y la Voz le daban doce. Consiguió trece. Y me quedo bien contento de haber escrito, y sostenido en todas partes, que no iba a ser así.
Le faltaron muchos o algunos votos a Corina para ser alcaldesa. Pocos, si éramos de los locos, entregados a ella. Muchos, si nos atenemos a la cruda realidad.
Y es que Corina puede vender que ella sola, por su propio gancho, hizo subir al pepé en más de cuatro mil votos. Pero cuando dice eso no hace sino márketing.
Fue Corina, no lo olvidemos, quien como cabeza de lista llevó al PP al peor resultado electoral de su partido en Vigo en toda su historia. Diez. Diez. Y diez. Por si alguien no quiere tener memoria.
Fue Corina la que encabezó la última lista electoral del PP, que fue el mayor fiasco de la historia popular. Hasta Juan Corral, en 2000, sacó más votos y concejales que ella, en 2004.
Es por eso que su repunte, esos cuatro mil votos, hay que verlos en perspectiva. Lo cual, como viene siendo habitual en Vigo, no se hace, ni se ha hecho, mientras cada alcalde, y Corina especialmente, siga siendo aclamado por los palmeros de ciertos, de cierto, medio.
Ni Corina ha hecho nada especial ni es nada políticamente relevante.
Ha devuelto, simplemente, al PP a donde siempre estuvo, y a donde ella, como cabeza de lista, lo retiró.
Y si es verdad que fue una buena alcaldesa, que lo fue, si es verdad que en dos años hizo de Chema Figueroa un magnífico político, que también, y si es cierto que Javier Guerra es un brillante gestor, eso, todo eso, no nos impide decir que el mandato que ahora termina es poco menos que nada.
Al menos, no lo suficiente como para convencer a la gran mayoría de los vigueses de que hay que dar las gracias, y las damos, y las doy, por los servicios prestados, pero que somos muchos, muchísimos, los que hoy, los que ayer, y los que pasado mañana, seguimos queriendo un gobierno de izquierdas, de progreso, de vaya a saber usted qué coño significa esto, para esta, nuestra ciudad.
Hay medios, un medio, que ha cantado y palmeado todo lo que ha hecho Corina. Pero sus flores en el centro no valen nada cuando las comparas con lo que, por ejemplo, y sin que yo lo defienda especialmente, hizo Castrillo peatonalizando el Calvario. Aquello sí que fue política. Y audacia. No, poner en la Alameda cuatro maceteros. Pero, aunque estaríamos de acuerdo, no encontraríamos una luz, un faro, que estuviese de acuerdo.
Corina hizo bien su trabajo. Comprendió que lo que el ciudadano quiere es simplemente tener luz en las farolas, que salga agua por los grifos, que las calles no tengan baches y que alguien barra la mierda de todos los días. Además, ponía flores. Pero eso no es suficiente.
Gracias, Corina. Y gracias, Chema.
Que los que seguimos teniendo ideas, nos las conserven.
2 comentarios:
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Suerte
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