7 sept 2007

Marina D´Or

Antes, si te portabas bien, ibas al Cielo. Pero, actualmente, si eres bueno, irás a Marina D´Or, Ciudad de Vacaciones.
En la Edad Media, al siervo trabajador y obediente se le prometía felicidad en la otra vida. La Iglesia vendía la vida eterna con un completo equipo de marketing, donde no faltaban cruzadas, bulas, quema de herejes y “superproducciones” en piedra como el Pórtico de la Gloria, donde el gañán de la época admiraba a quienes conseguían entrar en el Reino de los Cielos, y se apiadaba de los que eran torturados en el Infierno por las fuerzas del mal.
Fruto de esta formidable operación de mercadotecnia, los siervos de la gleba daban su existencia terrenal al señor feudal y fertilizaban con su sudor las tierras de otros, en la confianza de un pago en la ultratumba.
Cinco siglos después, el laicismo ha quebrado este sueño. Hoy, si trabajas como un negro, si obedeces, si te pliegas por completo al sistema, no irás al Cielo, pero algún día encontrarás la felicidad en “la mayor colonia de vacaciones de Europa”, donde los jubilados se compran pisos y disfrutan “del mayor balneario científico de agua del mar de Europa”.
Si usted, distinguido lector, es cinéfilo, analice con detenimiento los anuncios de Marina D´Or, Ciudad de Vacaciones, ese paraíso alicantino. Observe a Anne Igartiburu en la pantalla de su televisor cuando proclama: “¡Vacaciones todo el año!” Sin duda, no tardará en descubrir que usted ya ha visto esto antes, aunque tal vez no sepa dónde.
La respuesta al enigma está en la película “Blade Runner”, joya de Ridley Scott basada en un relato del genial Philip K. Dick. Mientras Deckard(Harrison Ford) persigue “pellejudos”, inmensas pantallas exhiben en los edificios la frase “Off World”. Una lejana megafonía se dirige sin descanso a los atribulados habitantes de Los Ángeles en el año 2019. El mensaje se escucha muchas veces en la película y reza: “Una nueva vida le espera en las colonias del Mundo Exterior; la ocasión de volver a empezar en una tierra de grandes oportunidades y aventuras”.
Los anuncios, el ficticio y el real, son exactamente iguales. Porque Marina D´Or, Ciudad de Vacaciones es el nuevo Sangrilah, es “La Isla” que le prometen a Ewan MacGregor en la flojísima película de la deliciosa Escarlett Johansson, es el “santuario” de La Fuga de Logan, es el sueño de “Total Recall”, que usted recordará perfectamente: “Cielo azul en Marte”.
La ciencia-ficción se hace realidad a una velocidad de millones de parsecs por segundo. Y, 22 años después de 1984, vivimos rodeados de cámaras que todo lo vigilan, un estado que nos prohíbe hasta fumar, perros con microchip y código de barras hasta en el papel higiénico.
Lo que no sabíamos es que también nos iban a ofrecer el cielo. Se trata de Marina D´Or, Ciudad de Vacaciones. Si es usted bueno, si se porta como debe, si se adapta, cumple, obedece y prospera, tal vez pueda adquirir una vivienda en este paraíso terrenal donde disfrutará de un gozoso retiro.
Mientras Deck busca a sus replicantes, una nueva vida espera. Son las Colonias del Mundo Exterior, Oropesa del Mar, sin número.

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